Frames extraidos del video original (Galeria Arte x Arte 2013)

“El animal muere. Pero la muerte del animal es el devenir de la conciencia”.

“el hombre es la muerte que una vida humana vive”

Georg Wilhelm Friedrich Hegel En Fenomenología del Espíritu

“La muerte -escribe Hegel-, si así queremos llamar a esa irrealidad, es lo más espantoso, y el retener lo muerto lo que requiere una mayor fuerza. La belleza carente de fuerza odia al entendimiento porque éste exige de ella lo que no está en condiciones de dar. Pero la vida del espíritu no es la vida que se asusta ante la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la que sabe afrontarla y mantenerse en ella. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento. El espíritu no es esta potencia como lo positivo que se aparta de lo negativo, como cuando decimos de algo que no es nada o que es falso y, hecho esto, pasamos sin más a otra cosa, sino que sólo es esta potencia cuando mira cara a cara a lo negativo y permanece cerca de ello. Esta permanencia es la fuerza mágica que hace que lo negativo vuelva al ser”.
Introducción a la Lectura de Hegel.

Alexandre Kojeve

EL ARTE POR AMOR>

¿Puede el arte desafiar a la finitud?, o acaso ¿es la misma finitud quien desafía al arte?
Lo cierto es que Luis Campos en esta nueva producción propone pararse frente a la negatividad. No como un Dios pagano todopoderoso, sino como un personaje kafkiano, metamorfoseado, que descubre que desde el suelo el cielo aporta un nuevo panorama. El artista es movido desde el amor. Es el amor quien apela a la tecnología, se despoja del poder circunstancial y se involucra en el terreno de lo paradojal. Allí, las obsoletas pautas de comprensión o autocomprensión pierden sentido. La incompatibilidad lógica de la paradoja con la realidad propone un nuevo orden, la finitud como comienzo. Es allí donde Campos libra su batalla, desigual, pero con grandes posibilidades de triunfo. El arte como paradoja aporta un nuevo modo de comprensión y de representación. Parafraseando a Charles Pierce, podríamos decir que el ser humano posee una luz natural o instinto que lo lleva a preferir la hipótesis correcta, el artista parece estar en esa dirección. Los extraños organismos vivientes que se arrastran fecundan la idea de que toda la naturaleza es del orden de la mente viva. Luis Campos en esta obra asume grandes riesgos expresivos. Parece exclamar que el amor todo lo puede. Que solo el amor hace que se desee aquello que no esta sometido a la finitud.

Jorge Caterbetti


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 Necio